Los tratamientos para tener una piel perfecta cada vez han evolucionado mucho en los últimos años y se han especializado, cada vez más, en los diferentes tipos de dermis que existen, consiguiendo unos efectos hasta ahora impensables. Esto es lo último para lucir piel radiante de forma permanente.

¿Por qué es importante cuidar nuestra piel?

La piel constituye el órgano más grande de nuestro cuerpo. Supone, por tanto, nuestra primera barrera de protección frente a los golpes y la temperatura, por lo que resulta primordial para nuestra salud. Además, es la parte más visible de nuestro cuerpo y está expuesta permanentemente, no solo a las agresiones de los agentes externos (clima, suciedad, contaminación, fricciones, etc.), sino también a las miradas de todos los que nos rodean.

A los efectos de esta sobreexposición cotidiana se suman los propios del proceso de envejecimiento que todos experimentamos durante nuestras vidas. Estos efectos son comunes a todas las personas, pero en cada una de ellas se manifiestan con unas características y unos plazos particulares. Pese a que es imposible evitar estos procesos fisiológicos, sí que podemos atrasar sus síntomas más evidentes. Esos síntomas son las generales pérdidas de frescura y elasticidad. Nuestra piel deja de producir colágeno, que es la sustancia que le proporciona la tersura durante la juventud.

En resumen, para que la piel se vea más rejuvenecida y brillante, hemos de combatir los efectos de desgaste conjuntos que producen los radicales libres y sus oxidaciones y las escaseces de colágeno y elastina.

¿Cómo cuidar las pieles con problemas?

Como todas las pieles no son iguales (según su fototipo, género, edad, cantidad de vello, etc.), el cuidado de cada una de ellas requerirá recomendaciones distintas. Vale la pena, en este sentido, acudir a una clínica especializada y recibir un diagnóstico personalizado acerca de los problemas y soluciones individualizados para la piel.

Cómo cuidar la piel atópica

En este aspecto, sin duda, la piel atópica es una de las que más cuidados va a requerir.

En primer lugar, la dermatitis atópica se caracteriza por una tendencia a la irritación y al enrojecimiento de la piel. Sus causas son desconocidas, aunque el factor genético suele influir. Se trata de una enfermedad crónica que solo podemos paliar para lograr una mejor calidad de vida.

Es interesante, por tanto, tener en cuenta una serie de consejos que servirán para evitar los episodios más molestos y dolorosos de la dermatitis. En sus fases agudas puede derivar en comezón, inflamaciones, heridas e incluso secreción de pus. Por consiguiente, hay que tomar ciertas precauciones para prevenir estas consecuencias.

Asimismo, conviene utilizar productos hidratantes para la piel, como algunos geles especiales para las pieles atópicas. El objetivo de estos cosméticos es equilibrar el pH.

Además, hay que tener el máximo cuidado a la hora de evitar cualquier contacto que pueda desencadenar las crisis de la piel. Por ejemplo, limpiarse de una manera brusca al salir de la ducha; rascarse, cuando se padece dermatitis atópica, va a originar más picores.

Aparte, hay que intentar no infectar los puntos en los que se producen las erupciones. Tampoco vienen bien las temperaturas extremas frías o calientes, la ropa con tejidos que aprieten y episodios de estrés que puedan desembocar en somatizaciones de este nerviosismo en la piel.

Consejos para cuidar la piel de la cabeza

Por otro lado, no cabe duda de que la piel de la cara y la cabeza es la que más expuesta se encuentra tanto al desgaste por los agentes exteriores como a las miradas de otras personas. Por eso, resulta normal que queramos cuidarla al máximo, puesto que supone la carta de presentación más directa de nuestra imagen.

Aunque la incidencia de los rayos del sol en verano son el factor más conocido ante el que tenemos que proteger nuestra piel, en invierno esta también sufre con el frío, la humedad, el agua caliente y el contraste entre interiores y exteriores.

Para la piel, podemos usar productos hidratantes que cubran el déficit del aceite natural que la exposición al frío nos hace perder. Por esta razón, tendrán que ser algo más hidratantes que los artículos que usamos en verano. Además, es necesario utilizar protector solar porque, aunque no haga calor, los rayos de sol siguen siendo dañinos para nuestra piel, especialmente en zonas delicadas.

No hay que olvidar en esta rutina invernal de cuidados los labios, que siempre deberemos mantener hidratados y protegidos también frente al sol.

Lo mismo ocurre con nuestro cuero cabelludo: aunque el pelo pueda resguardar algo frente a las inclemencias externas, sigue siendo insuficiente, y mucho más en el caso de personas con problemas de alopecia. Por ello, es crucial cuidarlo.

El invierno es una de las épocas en las que más sufrimos picazón en el cuero cabelludo por diversas razones. La picazón suele responder a una irritación de la piel de la cabeza, que hace que nos incomode y nos cree caspa y seborrea. Esto se puede dar por el trato estacional que le damos a nuestro pelo cuando hace frío, en el que le sometemos más al calor del secador o las planchas.

Para hacer frente a este problema, lo mejor es comprobar que nuestro champú es natural y no tiene componentes agresivos, ya que esto no mejorará en nada el estado de nuestro cuero cabelludo.

Además, en el caso de que tengamos melena, cepillarnos el pelo regularmente nos ayudará a reactivar el flujo sanguíneo del cuero cabelludo y mejorar la picazón. No obstante, es importante hacerlo con cuidado, ya que cepillarnos de forma agresiva solo contribuirá a arrancarnos el pelo.

Depilación láser: uno de los tratamientos para tener una piel perfecta

El invierno es una de las mejores épocas para someternos a un tratamiento de depilación láser, ya que evitamos que el sol incida sobre nuestra piel con la ropa de abrigo. Así, evitamos también pigmentaciones y daños de este tipo de rayos sobre nuestra piel y nos aseguraremos una piel perfecta para el verano.

Un tratamiento de depilación láser debe hacerse siempre bajo manos profesionales, con un personal formado y preparado que esté, además, equipado a la última con el más novedoso sistema de láser.

Mediante estos modernos aparatos es posible abarcar cualquier tipo de piel y en todas las zonas del cuerpo. Desde las más amplias (como la espalda) a las que requieren una mayor precisión (como la cara). En todo caso, las sesiones de depilación van a poder ser personalizadas en función de las necesidades y los gustos de los pacientes.

El funcionamiento de estas máquinas, por otra parte, no solo se basa en actuar sobre el folículo piloso en crecimiento y propiciar su destrucción (lo que se produce con una mayor facilidad en los pelos terminales más gruesos y pigmentados), sino que también va a estimular la formación de colágeno. Las sesiones deberán ser espaciadas en intervalos de mes y medio y cada paciente requerirá una cantidad distinta de ellas (entre seis y ocho, por ejemplo) para disfrutar de una piel óptima.

En definitiva, existen a nuestro alcance múltiples tratamientos y consejos para lucir una piel rejuvenecida.



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