Somos lo que comemos y, en este caso, no puede ser más adecuado este refrán. Cierto es que existen causas genéticas y cambios hormonales que determinan en gran medida la aparición de características como la caspa, el cabello graso o las canas. No obstante, los expertos concuerdan en señalar que la comida desempeña un papel que puede ayudar a contrarrestar esas causas. Así pues, en este artículo veremos cómo influye la alimentación en el cabello.

Problemas de cabello relacionados con la alimentación

Es importante recordar que la alimentación puede beneficiar la salud del cabello, pero también perjudicarla. Consumir determinados alimentos puede suponer un aumento en la aparición de caspa, grasa o en la caída del cabello.

El caso del pelo graso es una enfermedad dérmica que afecta al tamaño y la función de las glándulas sebáceas. Por ello, al ser una enfermedad relacionada con las hormonas, es importante acudir al médico en primer lugar. Un aumento de los niveles de grasa en el pelo puede indicar la existencia de alguna patología relacionada con los ovarios o las glándulas suprarrenales. Esto se debe a que ahí se producen los andrógenos, que son las hormonas que se encargan de regular la secreción de sebo. Aparte de eso, es cierto que la ingesta de algunos alimentos o la exposición a altos grados de estrés pueden hacer que esta situación empeore.

Las canas son otro aspecto del cabello que preocupa a un gran número de personas. Con la edad, la melanogénesis se reduce progresivamente, tratándose de un proceso que está determinado por la genética. No obstante, la aparición de canas a edades tempranas puede estar relacionada con alteraciones autoinmunes o la existencia de una enfermedad sistémica asociada. En ningún caso se ha conseguido demostrar que los alimentos tengan que ver con el origen de las canas.

Por su parte, la caspa tampoco parece estar influenciada directamente por la alimentación. Sin embargo, las dietas en las que se abusa de las grasas saturadas y son pobres en vitamina B conllevan un aumento de la caspa y la grasa en el cabello.

Las claves de un cabello sano

Para que el cabello luzca sano, fuerte y con brillo es indispensable llevar una adecuada alimentación que proporcione los nutrientes necesarios. Es esencial contar con alimentos ricos en proteínas, tales como los huevos, los productos lácteos, el pescado o la carne magra. Las proteínas ayudan a formar la queratina que es la que constituye la parte fundamental del pelo.

Por otra parte, son buenas las grasas de origen vegetal que se pueden encontrar en los frutos secos y el aceite de oliva. Los alimentos con  vitaminas del grupo B, biotina y zinc que se encuentran en el hígado, los mejillones o el pescado azul son muy importantes para la salud, no solo la del cabello, sino también de las uñas y la piel. El ácido fólico, en concreto, interviene en la multiplicación de las células y la formación de nuevos glóbulos blancos y rojos. El hierro es uno de los minerales indispensables para mantener el bienestar capilar. Por último, no podemos olvidarnos del agua, puesto que es importante mantenerse bien hidratado a lo largo del día.

Otros cuidados del cabello

Como habíamos dicho al principio, tener un pelo bonito depende de más factores aparte de la alimentación. Además de llevar una dieta equilibrada y rica en nutrientes existen otras formas complementarias de cuidar el cabello que pueden resultar muy interesantes.

Es el caso de los suplementos alimenticios que pueden ayudar a suplir la carencia de vitaminas y nutrientes. Estos deberán estar recetados por el dermatólogo, pues solo están indicados para casos concretos como el tratamiento del efluvio telogénico, mejorar déficits nutricionales, después del parto o para tratar patologías capilares como la seborrea o la pitiriasis.

Mantener niveles bajos de estrés y ansiedad también repercutirá positivamente en el estado del pelo y no solo por la vasoconstricción que afecta al cuero cabelludo o el aumento de la actividad suprarrenal ya mencionados. El estrés por el trabajo muchas veces nos empuja a descuidar la alimentación.

Es importante también evitar el consumo de sustancias nocivas para la salud como el alcohol y el tabaco. Son una de las causas que inciden directamente en la pérdida de cabello. Por otra parte, el azúcar es otro de los elementos a evitar. Un exceso de azúcar en la dieta obstaculiza la llegada de nutrientes al cabello con las debidas consecuencias. Una prueba más de cómo influye la alimentación en el cabello es lo que hace el azúcar en nuestro organismo, disminuyendo la presencia de vitaminas E y B que, como ya hemos visto, son vitaminas necesarias para el aspecto y la salud de nuestro pelo. Por último, se debe evitar también la cafeína pues esta favorece la deshidratación del cuerpo.



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