La alopecia en su diversidad de formas y causas nos ha dejado siempre pocos mecanismos realmente válidos para su tratamiento.

Ha sido la experiencia de años,de pacientes tratados y análisis de su evolución,lo que nos ha llevado no sólo a incorporar tratamientos que ya despuntaban con eficacia mejorada en otros campos médicos,sino incluso a encontrar combinaciones con otras terapias que incrementaban su rendimiento.

Hace años encontramos una nueva vía de regeneración capilar. Fue a través de la inducción de formación de colágeno que nos brindaba una técnica como la Bioestimulación con factores de crecimiento plaquetarios, ya utilizada en todas las terapias médicas que dependen de él.

Suponía una alternativa para mejorar la estructura del cabello en involución.

Como siempre,se necesita un paciente que no haya perdido enteramente la masa capilar y que presente aún suficientes folículos que podamos estimular aunque éstos se encuentren ya muy deteriorados. Además,otro beneficio que aportaba era la angiogénesis: nueva formación de vasos que daba un paso más en el incremento de la microcirculación.

Eramos capaces así,a través de una técnica que no suponía incluir ningún agente extraño al propio organismo,de conseguir una mejora no sólo en calidad sino recuperar para muchos pacientes gran parte de la densidad perdida.

Todo ello con una maniobra terapéutica que por su propio concepto no presentaba contraindicaciones, más que las lógicas que dependían de un buen estado general por parte del paciente, y con casi nulos efectos secundarios.

Pero volvamos ahora muchos años atrás,cuando la única herramienta terapéutica de la que disponíamos en capilar,era la de incrementar el flujo sanguíneo mediante vasodilatadores(Minoxidil)o tratamientos de cabina que lo procuraban.

Esto es,tratamientos de cabina con Láser, masajes vibratorios, infrarrojos, emisión de Ozono y derivados, que a día de hoy no sólo se siguen utilizando, sino que al estar basados en un mecanismo real y probado de activación, no hay clínica capilar que no los ofrezca.

Llega entonces la Carboxiterapia como última aportación,y como siempre en el tratamiento capilar,no supone tanto un hallazgo terapéutico, como que viene a perfeccionar y a incrementar el efecto de activación sanguínea,con una técnica que ya conocíamos en cualquier tratamiento corporal basada en la inoculación subcutánea de CO2.

Cuando el cuero cabelludo recibe este gas se produce una liberación del oxígeno que transporta la hemoglobina,a la vez que por compensación hemodinámica se provoca un incremento de la vasodilatación aumentando el flujo sanguíneo gracias a la apertura de capilares.

Pero el factor diferencial con respecto a las técnicas anteriores es el tiempo que lo mantiene.

El CO2 permanece en el organismo entre 24 y 30 horas,superando con creces la duración del efecto vasodilatador que ya conseguíamos con los tratamientos de cabina.

El último arma fue combinarlas,ambas técnicas,la Carboxiterapia capilar con la Bioestimulación plaquetaria.

Utilizamos dos mecanismos de terapia diferente para conseguir un mismo objetivo,ambos con completo aval científico y a la vez complementarios,pero sobre todo,que nos ha hecho alcanzar incluso,en algunos casos y dependiendo de la causa y fase de la alopecia,resultados espectaculares.

Equipo médico Corporación Capilar



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