Mariano, mi nombre depila - F. Javier Sáez Hernández(barcelona)¿Dónde hay que hablar? ¿Este es el micro? Bueno, gracias. A ver, por dónde empiezo. Me siento contrariado. Cuando uno ha vivido una historia como la mía es que tiene motivos para sentirse así. Mejor me presento. Mariano. Mi nombre depila. Hay gente a la que esto ya les suele hacer gracia. Pero Mariano es un nombre supernormal. Lo que pasa es que cuando digo que mi nombre depila hay quienes se asustan, dan un paso, un pasito, atrás y ya se ponen a la defensiva. Paradojas de la vida. Me cansé de querer ser el centro de las reuniones y no conseguirlo. Siempre había una chica por ahí que me volvía loco y que nunca se enteraba de mi existencia. Ya sé que mi entrecejo es como un puente piloso que comunica Roma con Santiago, que mi espalda, por ejemplo, en la playa se confunde con un agujero negro en la arena. ¿Has visto qué dedos de hombre-lobo lleva ese tío, suelen cuchichear en cuanto me giro. Yo hago como que no lo oigo. No te vas a enfrentar con todo el mundo por ese tipo de menudencias. Los días de lluvia, disimuladamente, me aparto con las yemas de los dedos el vello de las cejas.Se me pone una cortinilla delante de los ojos y es que no me deja ver, qué carajo. Aún me acuerdo de lo que ocurrió en la liga de fútbol de infantiles, hace ya unos años. El equipo contrario quería retirarse del campo porque, le decía al árbitro,en nuestro equipo jugaba uno con más de veinte años. Árbitro, ¿no ve usted que con esas piernas no puede ser un infantil? O se va él o nos vamos nosotros. Mis padres tuvieron que hacerme una fotocopia de la partida de nacimiento y luego la llevaba siempre en la cartera. Qué se iban a pensar esos niñatos. Cada uno es como es. Así que ya he decidido pasar de tantos malos rollos. Me he venido a esta playa semidesierta y tomo el sol a mi aire. Sin que nadie me moleste. Desnudo total. Para lo que van a poder ver... Soy un bulto piloso que parece semiabandonado, tan abandonado que llevo aquí toda la santa mañana y no se me han acercado ni las moscas.¿Entienden mi contrariedad? Normalmente cuando uno llega a la playa en pleno mes de agosto no tiene ni dónde colocar la toalla.Lo he oído y visto en los telediarios, sobre todo cuando hablan de Benidorn. Y aquí estoy, 20 de agosto, 13horas y a mi alrededor ni un alma, peor, ni un cuerpo, ni un cuerpo que llevarme a la piel. Ahora viene lo fuerte.Les cuento. He dejado para el final lo más fuerte de todo esta vida mía de desorientación. Ánimo Mariano, mi nombre depila, ya estoy acostumbrado a algunos chistes fáciles con mi nombre por culpa de la tv. Veréis. Al principio no lo distinguí bien. Estaba allí a unos 40 metros de distancia por lo menos.No habían pasado ni cinco minutos y una top-model, así ya queda resumido lo que quiero decir y no necesito entrar en detalles de medidas, tersuras,finezas, suavidades, volúmenes, ... se le acerca y se tumba a su lado. Y quién es él me pregunto, ya que a estas alturas y en estas circunstancias no dejaba de mirar, de reojo, apartando con cuidado la cortina de mis ojos, ¿quién es él? Tuve que estar un buen rato repasando sus rasgos para llegar a la conclusión de que él era yo. Quiero decir que su cara era la mía y que su cuerpo también. Todo lo suyo era lo mío. Un solo detalle nos diferenciaba, en su torso y en sus brazos ni había vello ni se le esperaba. Tersura y brillantez total. Sus músculos, así, con aquellos rayos solares que hacían de las suyas, intensos, acariciantes, se resaltaban increíbles. Me pregunté si estaría soñando, estás soñando Mariano, estás soñando. No tengo ningún hermano gemelo, no contaba con ningún hermano, a estas alturas de la vida lo hubiese ya sabido, esas cosas no pasan. Y sin embargo aquel tipo, aquel tipo con aquella "ce hache i ce a" a su lado, aquella estrella, aquella buena estrella pegada a su piel era yo. ¿Estarás soñando Mariano? No podía ser de otro modo. No me gusta espiar a la gente pero esta era una situación especial, única. Volví a mirar. Me sentía fatal, pienso que cada uno tiene derecho a llevar su vida a su modo, sin necesidad de que nadie indague en esto o en lo otro. Bastante he sufrido yo con lo mío. No se lo deseo a nadie. Comprenderéis son embargo, que en este caso, la situación, la mía, es desesperante. Estaba contrariado y tenía que asegurarme. Tenía que tener la certeza de que aquella cara era cien por cien la mía. De mi identidad no me cabía duda, ninguna duda. Sabía muy bien lo que había sufrido. Por un momento, verme así con ese nuevo aspecto tan refulgente, nítido, limpio, espectral abrió en mí un hilo de esperanza. Algo se maquinó en mi mente. Cuando, tras un rato de tranquilidad impaciente, se levantó de un salto, con el deseo de darse un buen chapuzón, intuí que había llegado el momento, ese momento que en toda vida llega. Se había zambullido, a unos cuantos metros, en el agua ligeramente ondulada. Me acerqué a la orilla con cuidado y me dejé atrapar por una de las olas que llegó hasta mis pies. Pronto, siempre he nadado como un verdadero atleta musculado, llegué hasta donde él, yo, se encontraba. Fue fácil. Antes de que pudiese zafarse de mis movimientos lo así fuertemente y le obligué a hundirse junto a mí. Cuando, victorioso, salí del agua, poco a poco, allí seguía ella,esperándome. Sin decir nada, de forma disimulada, como si nada hubiese pasado me acerqué, también a la toalla, me tumbé a su lado, respiré hondo. Por primera vez en toda mi vida había sido capaz de amarme. Una nueva sensación que nunca antes había experimentado me recorrió desde los pies hasta el extremo de cada una de mis neuronas. Me sentía feliz. Ella estaba a mi lado. No notaba la diferencia. Estaba conmigo. Yo con ella. ¿Sabéis qué duda sigo teniendo?. Cuando mi cuerpo aparezca, ¿a quién nombrarán en las páginas de sucesos? |
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