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De antaño... - (bs.as.arg)
Beatríz fue criada entre oros y algodones de una acaudalada familia, allá por la década del 40. Hija de inmigrantes españoles, a la que se la preparó en las tareas del hogar para contraer matrimonio, basados en buenos modales, estrictos valores morales, y sobre todo, celosamente cuidada su virginidad.
La jovencita se enamora de Antonio y después de pocos meses de respetuoso noviazgo, deciden casarse.
Por esas épocas la depilación femenina era considerada aquí, casi una osadía que avergonzaba, por lo que eran pocas las mujeres que lo hacían y siempre en secreto. Además no se conocían demasiados métodos para lograrlo, menos aún al ser un tema poco comentado.
Beatríz había escuchado alguna vez, que algunas mujeres se depilaban quemándose los vellos.
Ella había sido premiada por la naturaleza respecto de su belleza pero no así en cuanto a la cantidad de vellos diseminados en su cuerpo.¿De lampiña?. Nada!. Lo que la hacía sentirse insegura por considerarlo poco femenino.
Los preparativos de la boda ya estaban en su punto punto máximo. Sólo faltaban unos días!!!.
Antonio vendría para salir a ultimar algunos detalles pendientes.
Beatríz toma coraje y decide depilarse sola.
Luego de bañarse, se cubre con una bata corta y se sienta en el borde de la bañera con el alcohol y fósforos en mano, al mismo tiempo escucha que su amado novio ya estaba en la sala charlando animosamente con su madre Pilar y su tía Josefa.
En el apuro, duda, pero sin renunciar a su propósito, se fricciona las piernas con el alcohol, enciende el fósforo y lo acerca.
Los gritos de Beatríz que llegaban a la sala actuaron de resorte estrepitoso para que los tres que la ocupaban emprendieran la carrera hacia el baño.
Olvidados del decoro, el flamante novio, empuja la puerta y encuentra a su amada semidesnuda, levantando la bata para que no se encendiera y las piernas en llamas. Con destreza, Antonio las apaga con una toalla ante la mirada atónita de Pilar y Josefa.
La boda fue retrasada hasta tanto las piernas de Beatríz sanaran.
A raíz del accidente la jovencita aprende que el método que había empleado se efectuaba pasando ligeramente sobre el vello un hisopo encendido con alcohol y tras él, con la otra mano y con rapidez, un paño húmedo.
Los invitados al festejo de la boda siempre supieron que Beatríz se había quemado con agua caliente.
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