En la vida, hay momentos en que debemos indefectiblemente tomar una decisión. Son esos momentos conocidos como “encrucijadas”, cuando dos caminos se cruzan frente a uno, y llegó la hora de elegir. O vas a la derecha o vas a la izquierda, o retrocedes o avanzas, o te quedas o continuas. Son esos momentos que marcan tu vida, que significan un antes y un después, y que sin importar lo que decidas, esto es, sin tener en cuenta cuan acertada o errónea fue tu elección, nada, pero nada, volverá a ser lo mismo.
Es cuando decidís que rumbo quisieras darle a tu vida, quién te gustaría que te acompañe en el trayecto, o qué o a quiénes estás dispuesto a priorizar… Son momentos claves en la vida de cada uno, y por lo tanto críticos. Estás definiendo tu vida y autodefiniéndote como persona. No se puede pedir ayuda, ni evitar la situación escapándote porque no hay salida. Es tu decisión, tu elección, y no hay escapatoria posible. Eres el capitán de tu propio barco, quien marca el rumbo porque el timón, está sólo en tus manos.
Y es ahí cuando entra en juego una de las mayores decisiones de tu vida, y así, lo que algunos caballeros interpretan y consideran como simplemente, sacarse unos pelos, para nosotras, las mujeres, es una decisión de vida que va a marcar nuestro futuro. Tanto o más que la carrera que estudiar, el hombre qué eligir para que sea nuestro compañero de vida, o el trabajo que buscar para sentirnos plenamente desarrolladas a nivel profesional. Para nosotras las mujeres, no se trata sólo de depilarse, sino del cómo hacerlo, y es allí cuando debemos decir: ¿cera caliente? ¿Cera fría? ¿Afeitadora? ¿Máquina de depilar? ¿Pinza? ¿Crema depilatoria? ¿Soluciones mágicas de la televisión? ¿Láser?…sí caballeros escucharon bien…dije láser!! Porque mientras que para ustedes la tecnología es un nuevo jueguito para la computadora o la última versión del Nintendo para nosotras es un mecanismo más moderno de depilación, una opción más que se nos plantea frente al abanico de múltiples posibilidades, como si ya no tuviésemos suficientes para elegir!!
Cuando digo que la decisión es para toda la vida es porque en función del método que elijamos es, la periodicidad con la cual debemos efectuarlo. ¿Tendremos que depilarnos todos los días o día por medio? ¿Una vez a la semana será suficiente o tendremos que dejar pasar quince días para que los vellos crezcan? ¿Podremos darnos el lujo de depilarnos una vez al mes o en una maravillosa ocasión, podremos hacerlo por una única y definitiva vez? La frecuencia de tan agradable experiencia, también nos determina el lugar para practicarla, así sabremos si podremos depilarnos mientras nos bañamos o previo a ello, antes de tomar sol o después, para no irritarnos la piel. ¿Podremos ser autosuficientes y depilarnos nosotras mismas o será necesario que busquemos ayuda profesional? Económicamente, ¿cómo lo manejaremos? ¿Será posible que solventemos la tarea o implicará un presupuesto más a nuestro costo de vida -como la cuota del gimnasio o la matrícula del curso de postgrado-?
Comprenderán entonces caballeros, que no se trata solamente de depilarse, por ello, ¡cuidado! No cometan el gran error, de decirnos “tanta historia por unos pelos”…. ¡¡NO SEÑORES!! ¡¡No se confundan!! Para nosotras no se trata de unos simples pelos. Nosotras hablamos más allá de unos simples pelos, hablamos sobre nuestra feminidad, o falta de ella ante tanta vellosidad, hablamos sobre un índice de gestión para medir cuán alta o baja se encuentra nuestra autoestima - sí está lo suficientemente elevada podés animarte a dejar que tu pareja te toque la pierna sin haberte depilado completamente, ahora sí está más baja que el sótano no lo dejás acercarse a menos de 10 metros ni le permitís que te toque ni con dos pares de guantes de hule-, hablamos de nuestras oportunidades para socializar -si estás depilada no le temés a esa invitación que te hicieron para ir a la pileta, ni a ponerte esa pollera tan linda para salir a tomar algo-. Como ven caballeros, cuando hablamos sobre depilarnos, hablamos de mucho más que de unos simples pelos, hablamos, ni más ni menos, que sobre una de las más importantes decisiones de nuestras vidas…