Ya no te quiero.
Te diría que no es por ti, que es por mí… pero mentiría. Sí es por ti.
Me he cansado de que vengas sin avisar, de que me avergüences delante de mis amigas, de tenerte en mente cada vez que tengo una cita romántica.
Atrás quedaron esos inviernos en los que nos hacíamos compañía, cuando tú me abrigabas por las noches y yo te acariciaba. Y esas largas y cálidas (¡y tan cálidas!) despedidas. Total, para que a los pocos días, cuando menos te esperaba, te plantaras allí de nuevo, tan moreno y lleno de vida…
Hoy, por fin, me he decidido a decirte adiós para siempre.
Voy a hacerme la láser.
Adiós, pelo, adiós.