DEPILACION SENSUAL TRAS UN SUEÑO PREMONITORIO - soadelf(soria)

 DEPILACION SENSUAL TRAS UN SUEÑO PREMONITORIO

 

A

noche en sueños sentí a mi cuerpo estremecerse gracias a los movimientos sensuales que mi pareja, Antonio, me  instigaba con la maquina  sensible de depilar mi pubis. Cada sensación notoria se puede describir como un orgasmo interior que inducia a mis sentidos de tal forma que el despertar se convertía en algo horrible y precario, pues la necesidad carnal con aquellos masajes íntimos me producía un alivio interior difícil de describir. Aun puedo escuchar el soniquete de la maquina deslizarse por mi pubis gracias a los movimientos articulados de mi marido, también he de destacar el suave masaje por aquella zona sensible que no me permitía sentir más dolor que el propio placer, y qué decir del paso siguiente a la depilación que lo guardo para mi mas intima… ¡intimidad!

Cuando le conté a mi marido aquella sensación  decidimos ponerla en marcha con el fin de sentir toda aquello que solo descifre en sueños.

Era una noche apacible de verano cuando decidimos proclamar aquel sueño: la luz tenue del dormitorio dibujaba en las sabanas de cachemir de la cama siluetas simbólicas que se analizaban cual estrella brillante  desde el firmamento, las cortinas se movían con cierto movimiento extravagante por culpa o por gracia de la brisa veraniega, el olor a agua de rosas impregnaba todo mi cuerpo con su aroma esencial para el amor, las gominolas de colores variopintos ondeaban titubeantes en un plato hondo sobre la mesilla de noche para endulzar el momento y mejorar el olor de nuestros alientos enamorados, mi desnudez estaba a la vista sobre las sabanas citadas con anterioridad, mientras que mi pubis lucia un tinte en color rosado  glamur de esos que no irritan la piel y que gracias a una amiga  conseguí para mis noches amorosas (con el fin de sorprender gratamente a mi marido), ya que a mi pareja  le encanta restregarse cual oso de peluche acaricia a una niña en su niñez…¡ pero en mi caso con mas sensualidad!

-Cariño… ¿que hago con estas tijeras, este talco y esta palangana de jabón?- Musito mi marido con energía.

-Debes recortarme el pelo del pubis antes de depilarlo con la maquinilla, de esta forma será más fácil que esta se adapte al pelo. Seguidamente debes enjabonarme bien la zona para limpiarla de impurezas y para suavizarla pero que sea con agua caliente mi amor porque si no me da un pasmo. Y por último debes secármelo bien con una toalla y aplicarme en la zona genital un poco de talco, pero ten cuidado con el talco al penetrar en mi interior porque se me puede irritar la zona y no podríamos terminar el proceso amoroso.-le conteste con vocecilla apasionada.

Tras la conversación, Antonio, se dispuso a realizar aquella tarea que me puso  el bello de punta. Durante el proceso gemí de continuo porque cada movimiento de sus manos en mi zona sensible acorazaba a mis sentidos de tal forma que no podía controlarme y mis hormonas de mujer se dispararon. Se le escapo algún movimiento hacia mi punto G  que me ahogo… ¿pero en realidad se le escapo? Quizás no.

-¿Y cómo he de pasarte la máquina de depilar?- dijo Antonio con cierta agitación en su mirada y en otras partes de su cuerpo que no quiero describir más que para mi intimidad.

-Para iniciar la depilación, primero has de tirar  con una mano de la piel hasta ponerla tensa y  tras esto has de comenzar  a afeitar sin aplicar ningún tipo de presión. El afeitado debe hacerse hacia arriba, contra la dirección del crecimiento del vello. Así se consigue una rapidez y una eficacia mucho mayor- le dije mientras se disponía a depilarme.

Ese momento en el que mi marido me podaba mi pubis cual césped en celo es indescriptible porque en nada se parecía al sueño que tuve unas noches antes, de hecho creo que era muchísimo mejor. No pude dejar de lamentar para mis adentros aquel momento: cada pelo que se perdía entre la maquinilla era un placer distinto, cada movimiento delicado de mi marido era un suave balanceo para mis entrañas intimas, cada tirón agitaba y desencajaba mi rostro para perderse en la mirada lujuriosa de mi chico…ummmmmmm. Tan solo las velas que vigilaban mis movimientos eran capaces de dibujar mis placeres eróticos.

-¿Y qué queda para terminar?- Dijo mi marido ansioso por experimentar mi propia sensación.

-Una vez terminada la depilación deberás ponerme  crema hidratante que me evitará sensaciones incómodas en la zona.- dije sin disimular mi sensación de placer.

Mi marido desprendió entre sus manos una crema hidratante fresquita que termino por producirme un orgasmo incontrolado tras el suave roce de su piel recalentada por el frotamiento de ambas manos.

Y por ultimo llego el éxtasis con el roce de mi cuerpo y  el de mi marido, pero en esta ocasión sin un felpudo que obstaculizara la penetración. Nuestros besos eran un oasis de emoción, nuestros cuerpos humedecidos por el vapor del amor eran los únicos que no perdieron ritmo, nuestra gloria fue la seducción, el encanto era una perorata para las notas silenciosas de los susurros que encadenábamos  con lujuria. Nada nos dejamos por ocultar. Siempre ansiare estos momentos. Nunca perdonare el olvido.

 

Mi sueño se convirtió en realidad y no tuve que despertar. Fue una experiencia única que pretendo repetir en más ocasiones, pues la sensualidad supera barreras y adhiere personalidad con otros métodos que  en realidad son premoniciones convertidas en  sueños.

 

Quizás debas probarlo, es tu próximo desafío amigo lector.

 

 
         
    Volver al listado  
 


Bases del concurso
  | | | | |