Como técnico en depilación laser puedo comentar muchas anecdotas, aunque esta es una de las más divertidas de cuantas me han ocurrido dentro de la cabina de depilación en el centro en el que trabajo.
Era un lunes desesperante como cualquier lunes, inicio de jornada, de semana y trabajando por la mañana. Todavía no había podido sacudirme la "perecilla" tras el fin de semana y todo apuntaba a que la jornadad laboral iba a ser de lo más tranquila.
Me dispuse a preparar mi siguiente cita, un cliente que venía a depilarse pecho y abdomen.
Se trataba de Jorge, un señor de un pueblo cercano que venía a hacerse su segunda sesión.
Al llegar lo recibo como de costumbre y lo hago pasar a la cabina de laser; y mientras le hago las preguntas de rutina, el va desvistiendose y comentandome que como la vez anterior le había dolido bastante durante la sesión, había decidido utilizar la pomada anestésica que aconsejamos. Al mismo tiempo, un poco avergonzado me comenta que no ha encontrado film transparente para envolverse la zona donde tenía la cremita para que haga más efecto, y que en lugar de eso se ha colocado la primera bolsa de plástico que ha encontrado.
Yo en ese momento me encontraba de espaldas a él anotando algo en su ficha, y cual fué mi sorpresa al girarme, cuando descubro que se ha colocado una bolsa de un supermercado: SABECO Y no solo eso, sino que al desprenderla de su piel y gracias a la pomada el "logo" completo del establecimiento ha quedado tatuado sobre su pecho cual "S" de superman.
No suelo reirme nunca de los pequeños errores que pueden cometer los clientes, pero en este caso, me cayeron las lagrimas de la risa.
Ahí estaba el pecho de Jorge con un enorme SUPERMERCADOS SABECO grabado a fuego en su piel.
Y eso no fué todo, no hubo forma de limpiarlo, con lo que tuvo que irse sin poder hacerse la sesión de depilación y con una campaña publicitaria involuntaria.
Como podreís imaginar la mañana a partir de ese momento fué de lo más divertida