¿Qué es un folículo? Esta particular denominación que o bien parece una palabrota de los tiempos en que pazguato y abrazafarolas eran lo más “cool” del vulgo, o bien, si le añadimos su sobrenombre -folículo piloso-, se asemeja horrores a algún desafortunado sujeto histórico de la antigua Roma (muérete de envidia, Virrey Morcillo), es en realidad la parte más odiada del cuerpo humano. Y todo porque alberga, como buen y solidario hermano, a esa horda anónima de militares uniformados y revoltosos: los pelos.
¿Por qué la gente agrede a este pobre samaritano sin voz ni voto? Pues oigan, no lo sé muy bien, la verdad. Lo cierto es que los hombres -por mal que quede decirlo- están acostumbrados a rascarse sus “zonas peludas”, mientras que las mujeres.... mmm... las mujeres no tienen zonas así, y si alguna dice lo contrario entonces es que, o bien está en una etapa muy negativa de su vida y hay que darle la razón como a los borrachos hasta que recupere la cordura, o bien antes era... ¡un hombre! Y claro, “la mona aunque se vista de seda”... pues nada, que mona se queda, con todos sus pelos incluidos.
Existen muchos métodos de depilación. Algunos parece que funcionan y otros parece que simplemente son invitaciones directas a un rato de dolor gratuito. Bueno, sea como fuere, los pelos son formidables adversarios y a veces la guerra no se gana con una sola batalla, sino con una interminable sucesión de “sesiones”. A veces, con un poco de suerte se van a la primera y ya no vuelven a aparecer más. Pero eso sí, afloja el bolsillo. Normal, se les soborna con una cantidad ingente de dinero y así se aplica el dicho: “si no puedes con tu enemigo, contrátale”.
En más ocasiones de las deseadas, simplemente, una ya tira la toalla y dice a viva voz: “¡que me invadan. Que crezcan, y se reproduzcan!” Como el anuncio ese que salía antes en la tele con las cucharachas de plastico... que digo yo, ¿por qué no ponían unas de verdad? ¿Por miedo a que les denuncien por maltrato animal? Pero si te están vendiendo un matacucarachas....
Bueno, lamento la disgregación. Volvamos al tema que nos ocupa.
La depilación es como los conguitos, que “están requetebien, cubiertos de chocolate y cuerpo de cacahué” (cacahuete, será). Lo que pasa que aquí en vez de estar requetebien, lo que pasa es que está requeteasimilado por la audiencia (ding dong, ¡hora de la batalla!). Sobra decir que aquí más que rellenos lo que pasa es que nuestros amigos los pelos están “plantados” (en mucha gente denominada “freak” esto viene a ser lo mismo), y sí, que todos son iguales como los conguitos, que da igual que te vayas a Jamaica que a la Isla de Creta, que te los vas a encontrar en su esencia, por muy disfrazados que estén.
Leo en la Wikipedia lo siguiente: “La depilación es una técnica que consiste en eliminar el vello de alguna zona del cuerpo, particularmente del ser humano.”. Bien, se agradece que nos aclaren el dato. Yo la verdad no me imagino depilando a un San Bernardo, o a un gato -cuidado con estos, que cuando están con crías tienen muy mala uva y son un poco paranoicos-. Al menos sabemos que la depilación es una beneficiencia del ser humano. Asimilado.
Analicemos y comentemos ahora los diferentes métodos de depilación.
-Depilación Láser:
Una web dice esto: “La depilación láser es la gran esperanza para acabar definitivamente con el vello(...) Pero seguro que cualquier mujer estaría dispuesta a pagar lo que fuera con tal de hacer desaparecer definitivamente el vello.”
Bueno, si esa web lo dice debe de ser cierto. Yo como soy un hombre y lo más cercano a la depilación es cuando me afeito (cada tres días, y porque me empieza a picar la barba) pues tampoco puedo opinar demasiado.
A mí eso de que me pasen un láser por el cuerpo tal como uno alumbra con una linterna de niño cuando juega a los fantasmas me da un poco de “yuyu” o coraje. No sé, será que nací y crecí en la generación de los efectos especiales y los “rayos ultrapoderosos que destruyen planetas”. Al menos Superman como tenía ojos con rayos láseres de esos, debía ser una buena ayuda para sus amigas en momentos de necesidad. Supongo que así le perdonarían su vestimenta.
La cuchilla:
Dicho así ya da algo de grima. “La cuchilla”. Queda como algo definitivo, ¿verdad? Al estilo de “O haces esto... o lo haces... ¡o saco la cuchilla!”. ¡Bueno, pues todo lo contrario! Pues tal como esta simpática web anónima de referencia dice: “En un par de minutos te puedes dejar las piernas perfectas... por un día.”
De la cuchilla se dicen muchas cosas... pero la que más me ha chocado es esta: “Consejo: Si le robas a tu chico o a tu hermano su maquinilla para una urgencia, usa también su espuma de afeitado, te dejará la piel mucho más suave. Después, aplícate una crema calmante post-depilado o una buena hidratante. “
Hombre, me parecen muy bien esos consejos, pero yo añadiría que luego la limpie bien, y si no que al menos avise al interfecto de que le ha dado otro uso ¿no? Vamos, no sé, tampoco es que uno sea escrupuloso, pero imaginemos a ese pobre sujeto que apenas tiene tres pelos en la cara (que de pobre no va a tener nada, con todo el dinero que se va a ahorrar en “depilación”). Pues no creo que le hiciese mucha gracia encontrar su cuchilla más.... “trabajada”. Bueno, o quizá sí, Bah. ¿Y a quién le importa?
Lo dicho, la cuchilla es para un día sí, otro también, y si se te estropea la tuya siempre puedes robársela a tus familiares, claro.
Crema depilatoria:
De esta dicen lo siguiente: “Aunque es menos agresivo que la cuchilla, tampoco arranca el pelo de raíz.” Vamos, que no sirve para nada, que va a ser como el mito de Prometeo, aquél que narraba las desventuras de un titán que por revelarse contra los designios de Zeus, padecía noche tras noche la agonía de ser destripado por un águila. O más sencillo, como la selección española, que siempre vuelve a casa no por navidad, sino en cuartos (o casi siempre, que este año llega el apocalipsis y no va a ser así).
Bueno, sea como fuere al menos es un crema. Ya da menos miedo que decir “¡que saco la cuchilla!”
Cera tibia y caliente:
Aquí según elijas caliente o tibia es buena o no para las varices y problemas circulatorios. Vamos, que a poco más, te quitan todo los pelos pero te dejan medio inválid@ con la broma.
A parte de esto, también nos dicen que usemos productos calmantes e hidratantes tras cada uso... lo que significa que no sé cuanto valdrá... pero ¡Ah, amig@! Esto es como cuando compras un coche y dices “ale, ya lo pagué, al fin” Y todavía te queda por pagar -año tras año- el seguro, la gasolina, la radio para escuchar música.... y eso sí sólo quieres un coche, no una nave espacial de esas que tanto se llevan ahora, llenas de lucecitas y cacofónicos sonidos.
Pues aquí lo mismo: El paquete básico incluye ceras... y complementos para que las ceras no te hagan daño, o no demasiado.
Depiladoras eléctricas:
Este es mi grupo preferido, y más que nada porque es más o menos el único que conozco de primera mano.
Se dice esto: “Si te va bien este método, depilarte sólo te costará el precio de la máquina, que es muy asequible.” Bueno, puestos a criticar diremos que a no ser que vaya por energía eólica o solar también habría que añadir la factura eléctrica, pero seremos justos y aceptaremos que lo que dicen es cierto.... aunque a mí, mi máquina de afeitar me costó más de 100 euros en su día, y tampoco es que haga un trabajo a al 100% ¿eh? Espero que al menos en el lado femenino estén mejor las cosas...
En fin... pues esto es todo lo que puedo decir sobre este maravilloso mundo de quitarse el abrigo natural. Por mi parte tengo que decir que como hombre del medievo medio que soy no me voy a depilar más que lo justo -al final más que lo justo, será lo que me obligue la parte contratante, y eso lo sabe ella y cualquier mujer-.
No importa, respeto y de hecho, ánimo a que las mujeres se depilen lo que quieran y las veces que quieran si es que así se sienten mejor consigo mismas y con su entorno (hombre, y si tienen dinero para permitírselo, claro). No creo que hagan daño a nadie -en todo caso a ellas mismas-, y cada uno es libre de hacer lo que crea conveniente.
Por mi parte, un saludo a todas esas heroicas sufridoras, y todo mi apoyo moral y mi admiración visual -si se tercia- por su esfuerzo y dedicación en pos de ese cuerpo sensual y vistoso.
Vamos, chicas, no os echéis atrás, aquí ya se ha dicho todo lo malo -o al menos lo absurdo- sobre el tema. Ahora sólo tenéis que ver el lado positivo de la perspectiva.
Si hasta yo he podido ver parte de la luz, ¿quién no?