Belkis era especialista en transformar en realidad sus fantasías sexuales.
Ese martes sonó el teléfono en mi oficina y al descolgar era ella.
- ¿Demoras mucho hoy mi amor?- preguntó
- Tengo una reunión pero confío que no demore demasiado- respondí
- Pues mas vale que la suspendas y vengas rápido- replico ella, decidida.
- ¿Pasa algo?- pregunté preocupado
- No pasa nada pero si demoras pasara menos todavía- y pronuncio las ultimas palabras de
forma pausada y firme.
Intrigado, suspendí de inmediato la reunión y partí. Durante todo el trayecto en el coche me preguntaba
continuamente que significado tendrían esas palabras de que si demoraba pasaría menos todavía. Al
llegar introduje la llave y abrí la puerta que daba acceso a la escalera que conducía al piso, situado en
la primera planta. Cerré la puerta y al disponerme a subir levante la vista hasta lo alto de la escalera.
Ella estaba allí, sentada en el último escalón esperandome ¡Totalmente desnuda!
Había separado sus firmes muslos separados y mostraba a plenitud su entrepierna totalmente
depilada. Al fin había accedido a mis deseos de que se depilase con técnica láser todo el cuerpo y de
esta forma me lo confirmaba.
Ahora comprendí lo que no hubiese pasado si demoraba.