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DEPILACIÓN PLAYA - NURIA ORTIZ(cadiz)
Esto es verídico (como dijo aquel humorista). Domingo de Julio, nueve de la mañana, suena mi móvil: “venga dormilona, en una hora te recogemos para la playa”. Aún dormida, me quedo mirando el teléfono, no me lo puedo creer, antes de poder decir nada ya me han colgado. Sigo acostada intentando recordar por donde había dejado mi sueño con mi actor favorito. Ah sí, ya recuerdo estaba en la cubierta de un yate en bikini y él me miraba con pasión, yo reía coqueta y cruzaba las piernas y ¡¡ aaaaah !!, vuelvo a la realidad, no me he depilado , miro el reloj de la mesita de noche, falta menos de cuarenta minutos para que vengan por mí. Salto de la cama a una velocidad que ya la quisieran en las olimpiadas, al apoyar un pie en el suelo piso al gato que grita y salta tan alto que se da un gatazo contra la bici estática que no sé para que la tengo si nunca he logrado hacer ni un kilómetro , ni poniéndome la tele para distraerme, - lo siento gato, (porque mi gato se llama gato, es que siempre he sido un desastre para los nombres y como nunca los recuerdo pues ya encontré la solución, que pena que no lo pueda utilizar con las personas..), busco el traje de baño, no lo encuentro, en los cajones no está, en el armario tampoco, no está en la lavadora ni tendido… bueno luego lo busco. Subo al cuarto de baño descalza y busco la depiladora eléctrica , tampoco sé donde la puse, intento otra solución, entre las cosas de mi marido busco una cuchilla de afeitar, sé que no le hace gracia pero se lo diré cuando venga esta noche de trabajar… pues no sé donde las tiene, seguro que me las ha escondido. Bueno, sigo buscando y, después de cinco minutos veo un trozo de cable que aparece detrás de unos botes de champú, tiro de él y sí, era la depiladora, la enchufo y no llega el cable, lo estiro porque tiene más nudos que un cuadro marinero. A ver, por donde empiezo, las ingles, las axilas, las piernas…Las piernas. Levanto una y la doblo y la pongo encima de la tapa del inodoro, y me agacho a fin de acercarme todo lo posible a los tobillos ya que no me he puesto las gafas y de cerca no veo muy bien. Empiezo a llorar, ya no sé si lo hago por lo tarde que es o porque me duele cada pelo que me arranca, y digo en voz alta “juro que no volveré a pasar dolor” (grito peliculero de mi afición por el cine) y pienso: hoy porque no me da tiempo pero la próxima vez me tomo una aspirina una hora antes.. sigo, no sé la hora que es porque no me he puesto el reloj, pero deben de haber pasado diez minutos, bien, una pierna entera sin un solo vello, creo, bueno cuando me ponga las gafas y encienda la luz lo comprobaré. Y entonces… voy a bajar la pierna para subir la otra y siento un crujido como de una puerta, pero más cerca, por detrás, en mi espalda, y compruebo que no pudo ponerme derecha, nada, que no puedo, también siento un calor y un dolor …. Ay ay ay, como puedo me siento y lloro al menos otros cinco minutos. Me tranquilizo, me pongo de pie , bueno eso es un decir porque mi postura es parecida a una alcayata, desenchufo la máquina infernal, enchufo el secador de pelo y me echo calor en la espalda, entonces tengo que decidir si voy o no a la playa…, después de verme llegando al día siguiente al trabajo más blanca que una sonrisa Colgate decido que si voy a irme. Al final me tengo que tomar la aspirina,( que distinto si me la hubiera tomado antes) , me visto como puedo ( al menos tomaré el sol en la cara, menos mal que Dios ahí no me dio pelos) y ya se me ocurrirá algo de porque no me quito la ropa y a la hora exacta ya estoy yo en la puerta. Al fin llegan, me ayudan a subir al coche y me dicen que tengo mala cara, yo que me moriré siendo orgullosa y sin contar lo que me ha pasado, digo .: “ no sé, habré cogido una mala postura al dormir”…
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