Hemos intentado alcanzar siempre la belleza absoluta, con joyas, cosméticos, depilación… cientos de técnicas para librarnos de aquello que consideramos feo. Pero y si estuviésemos en un lugar donde es imposible estar limpia y la concepción de belleza es algo diferente a la nuestra.
Los pelos habían comenzado hacer su aparición y lentamente iban conquistando de nuevo la piel que hacia unas semanas había sido segada. A mí en aquel momento no me preocupaba en excesivo, en aquel festival ecológico había mucha gente que no se depilaba y además pensaba pelarme en unos días.
Pero resultó que me puse enferma y tuve que ir al hospital. Allí me dieron unos pantalones que me quedaban pequeños estilo pirata mostrando los pelos que parecían cinco veces mas grandes, quede asustada no sabia si allí se veían mas o yo les daba mas importancia. Cuando algunas jóvenes enfermeras venían a pincharme, me miraban de forma extraña, porque entre que estaba mal depilada (bueno sin depilar, mi problema es que me sale el pelo a trozos y por algunas partes no llega a crecer) Lo morena que me había puesto por los brazos pero con el antebrazo totalmente blanco por la camiseta, pareciéndome a una especie de cebra y llorando cada vez que llegaban porque tengo pánico a las agujas y mucha fiebre debía parecerles un bicho raro. Después de varios días de sufrimiento pude salir al fin hospital.
Llegue al mediodía al festival, y lo primero que hice fue meterme en mi tienda de campaña, que en aquel momento estaba más caliente que una sauna, y comencé a hacerme la depilación mas desastrosa de mi vida. La cera se quedaba toda pegada por la pierna por no tirar bien. Entonces tuve la necesidad de ir al baño que estaba lejísimos Salí corriendo de la tienda, en el festival además de hacer mucho calor, de vez en cuando venían ráfagas calientes de aire cargadas de polvo que te dejaban suicísima y yo tuve la mala suerte de pillar una de esas con las piernas llenas de cera y claro me las dejo asquerosas, luego al llegar a los baños había cola (que mala suerte). Al final llegó mi turno, pero una china se me intento colar, yo con poca paciencia la intente explicar que era mi turno en un ingles muy malo y ella me contesto algo que me sonó a chino. Las dos queríamos entrar y empezamos a pelearnos, ella en su idioma y yo en español, total que no nos entendíamos nada. En un descuido de ella me metí en el baño mientras ella me gritaba algo. El baño estaba todo lleno de moscas malos olores y sucio (y pensar que por eso nos peleábamos). Cuando termine intente subirme los pantalones pero también se habían quedado pegados a la cera, me los puse como pude y salí de allí. La china, gracias a dios, ya no estaba. Volví a mi tienda y quise acabar de una vez por todas con la depilación pero antes debía quitarme aquella asquerosa cera con la toallitas que venían con el paquete. Me los pelos que pude y cuando tire de la ultima banda me confundí y la puse al revés sobre mi saco de dormir
-mierda-exclamé harta de tanta cera por todos los lados
Esa mancha ya ni intente quitarla. El calor en la tienda de plástico ya debía llegar a los setenta grados. Me fui a la ducha a terminar de quitarme la cera cuando viene uno y me abre la cortina y me encuentra desnuda y frotándome con el jabón las piernas.
-Cierra – grite pero ya era un poco tarde.
Bueno al final me quite la cera pero como aun me quedaban bastantes pelos tuve que pasarme la cuchilla.
Y cuando fui a dar una vuelta con mis maravillosas piernas suaves y recién depiladas me di cuenta de que la mayoría preservaba sus pelos.