cita a las diez. - jimenabelen(bs. as.)

Cita a las diez de la noche. Me levanto con la sola idea de que hoy probablemente me falte tiempo para todo. Oficina a las nueve. Reunión con un cliente de una cuenta importantísima de la agencia. Almuerzo con mi hermana, para charlar un poco de su interesantísima vida. Y yo que no paro de pensar que hoy tengo cita. A ver, mentalmente, mientras viajo en el metro, imagino vestuario, make-up, zapatos, cartera... Pero me acabo de acordar que dentro de todo eso cabe mi cuerpo, y cuando lo pienso dos veces, me acuerdo que no tuve citas por meses, que viví recluida en mi departamento por un largo tiempo. Que la ultima visita masculina a mi casa fue mi papa cuando estaba con la peor gripe. No me depile por meses. Y hoy tengo cita. No puedo creer el haber obviado ese detalle. Son las cinco de la tarde. Pensaba pasar por el shopping, pensaba en la peluquería, pensaba en tantas cosas, hasta que la sola idea de pensar que parezco una amazona, una naufraga de los mares del bello púbico, Miss Pelambre Año 1995, me hizo colapsar. Hacia años que un ojo masculino poco conocido no se posaba en mi cuerpo. Desde que corte con mi ex, con quien sali unos cuantos años, y para quien el que estuviera depilada o no era un simple detalle, no habia pensado en ese GRAN DETALLE. Corro a la farmacia, desesperada en busca de un pote de cera. La vendedora me ofreció una gama de productos que ni siquiera en mi imaginación cabía que existieran (vuelvo a repetir, años luz sin depilación, sumado al hecho de que siempre fui tradicional para esas cosas) Que cremitas, que bandas de cera, que cera con miel sin  miel mas fría mas caliente blablabla. Yo ya no la escuchaba. Agarre la primera que tuve a mano, y sali corriendo a casa. Debo aclarar que tranquilamente podría haber ido a depilarme a un instituto de belleza pero debo confesar que me había convertido en una especie de oso de peluche, y me daba demasiada vergüenza que me vean así. Llegue a casa, caliente la cera, busque algún short que me sirva para la tarea. Y empecé... Creo que pocas veces sufrí tanto en mi vida. Tenia que contar de 5 al 1 para cada vez que aplicaba la cera. Y no quiero explicar lo que iba doliendo a medida que subía por la pierna. A todo esto, cuando quiero acordar, miro la hora, y eran las 8.45. Cita a las 10 de la noche. No me bañe aun, no elegí la ropa, ni nada. Mis piernas lucían un bellísimo color rosa salmón, por lo que descarte las polleras. Los pantalones que me probé después me hacían arder. El tiempo pasaba, y yo no sabia que hacer. Medias de lycra negras, buena idea. Mucha crema. Vestidito colorado. Zapatos al tono. Casi lista. Llegue solo 15 minutos tarde a la cita, y estaba mi galán esperándome en el lugar acordado. Cuando me vio me dijo que me veía rozagante. Y por adentro con unas ganas de gritarle lo complicado que se hace esto de ser mujer y no morir en el intento.

 
         
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