Érase una vez un pelo... - Cristina López(madrid)

Mi nombre es Rasti, soy larguirucho y algo grueso, moreno, rizado y un poco tímido… en definitiva,  soy un bello vello de esos que nacen, crecen y se reproducen en la parte del cuerpo conocida como ingle, es decir, no pertenezco a la pierna ni al tan famoso y renombrado triángulo que normalmente queda oculto bajo la ropa interior.
Tras mi carta de presentación, me gustaría hacerte partícipe de algunas de mis experiencias como pelo que soy y que tú, persona de sexo femenino, masculino o indefinido, te empeñas en arrancar una y otra vez, sobre todo cuando el verano está a la vuelta de la esquina porque al ponerte el bikini, bañador o tanga,  piensas que te afeo y que no pinto nada en ese lugar.
Antes de hablarte de la depilación propiamente dicha, te comento que he sufrido varias intoxicaciones como consecuencia de algún tipo de decolorante de cuyo nombre no quiero acordarme porque, además, no está bien hacer publicidad gratuita. ¿Porqué insistes en que parezca rubio cuando soy negro al igual que el resto de los de  mi especie?, ¿es así como tratas de camuflarme sobre tu blanca piel con la creencia de que nadie se va a dar cuenta de que sigo ahí?.... sabes que tengo la capacidad de moverme con la brisa de la playa, lo cual te molesta porque  hago cosquillas y te recuerdo que estoy fuera de lugar. Entonces,  recurres a la no menos famosa pinza de depilar, una especie de mantis religiosa que te abraza cuidadosamente y, de repente, tira de ti con tal fuerza que te arranca hasta el folículo piloso, que es lo más profundo de mi ser, el equivalente a tu alma, a tu esencia….
Cuando piensas que no soy yo sólo quien te molesta a nivel individual, pasas a calentar la cera; preferible a la fría porque, al menos, tienes la deferencia de anestesiarme y prepararme psicológicamente para el tirón, después del cual te quedas mirando embobado para ver a cuántos de nosotros has conseguido aniquilar. 
Tengo la suficiente fuerza física y de voluntad como para formarme y desarrollarme durante muchos años a lo largo de tu vida, motivo por el que decides probar la depilación eléctrica, que no es tóxica ni te extrae desde las entrañas, tan sólo te cauteriza, un bonito verbo para describir que te quema vivo. Pero no conforme con esto, das un paso más hacia la depilación láser a fin de optar por mi desaparición definitiva.
Con toda esta serie de torturas a las que me he visto sometido, ¿cómo te atreves a comentar con tus amigas/os lo costoso que resulta depilarse?… reflexiona y ten en cuenta que más allá estoy yo y, agradéceme el haber estado ahí contigo, acompañándote en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza; pero que a la hora de sentirte más guapa/o consideras que soy un estorbo y me apartas de tu ser sin más.
Por último, quisiera hacer una petición con la finalidad de salvaguardar la integridad física de todos mis compañeros y la mía propia: Que se ponga en contacto conmigo la persona que tuvo la gran ocurrencia de decir que “la belleza está en el interior”.
 
 

 
         
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Bases del concurso
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