NORMAS ESENCIALES EN LA GUERRA DE LA DEPILACIÓN - Beatriz(castellã³n)

Así es, y es que la depilación es un arma vil y cruel que alguna dios de la belleza inventó hace siglos para hacernos sentir inferiores al resto de mortales. Porque parece que no, pero es complicado y mucho. Y si no es complicado es doloroso. Es la primera regla de la depilación. Todos los métodos ideados tienen uno de los dos inconvenientes, y si es casero más aun. Cera, duele, cremas, complicado (a parte de muy... “empastroso”), epiladys, duelen, cera caliente.. abrasa. Esta es una norma que con el tiempo puedes llegar a dominar, o como cuando te dice tu madre cuando la ves con la epilady de los años 80 “es que ya no noto el dolor.” (Que es mentira). Pero durante las primeras depilaciones piensas que el mundo quiere verte guapa y sin pelos y que habrá hecho posible un increíble método que además de indoloro, cómodo y poco sucio sea barato. Hasta que te das cuenta que no. Cuando das tu primer tirón de cera en tus piernas, ahí te haces mujer, sufres, pierdes la inocencia y te das cuenta que sí, el mundo quiere verte guapa pero a base de dolor, dinero y trabajo. Pero bueno, una vez superada la primera regla de la depilación, que sólo tiene un método de superación, te callas y aguantas o te pones pantalón largo en pleno agosto, te das cuenta de la segunda: nunca podrás depilarte las piernas completamente. Está comprobado. Si no es un poco de la parte de atrás que no ves será la rodilla porque no puedes hacerlo bien, o el muslo, porque, simplemente, ya no hay ganas; pero nunca conseguirás deshacerte de todo. Es así. Y cuanto antes lo aceptes mejor, menos tiempo y energías gastaras intentando lo imposible. Porque la depilación es cruel, y sus normas hay que aceptarlas, por eso la creó una diosa o un ser sobrenatural venido de un planeta donde todos los seres vivos son guapos, perfectos y sin pelos en las piernas. Y nos quiere hacer sentir inferior por el hecho de tenerlos.

Una vez aceptadas las dos normas principales de la depilación y puestas en el fondo de tu memoria, puedes seguir siendo una persona normal y civilizada de depilación en depilación, ya que en esos momentos serás un ser deprimido y triste que sólo piensa en acabar cuanto antes con su sufrimiento.

Y gracias a estos hechos existe una norma premio, una norma “bien hecho”, algo que es inevitable y aunque no quieras hacerlo lo harás, porque la mente humana es cruel y retorcida, y es que cuando consigas tener tus piernas presentables y casi perfectas (por la segunda norma no es posible tenerlas perfectas) te pondrás una minifalda, saldrás a la calle y te reirás de quienes no las lleven como tú. Pero es que te lo has ganado, has superado los métodos más horribles, has aceptado no ser perfecta, te ha dolido, has tenido que hacer malabares para depilártelas por detrás, has puesto el cuarto de baño aptas arriba y los has conseguido, así que, amiga, sal a la calle y luce piernas... yo voy a comprar pantalones largos.

 

 
         
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