en serio! mis problemas con los pelso no se han quedado ahí, precisamente, en los pelos.
han trascendido mucho más alla. por ejemplo.... una noche, sin más, conoces a una perosna interesante.... la noche es preciosa, la luna llena, el verano y todo eso te acompaña. salimos a pasear, charlamos, reimos, incluso nos besamos. pero.... los pelos! él acerca su mano -no inocente- a mis piernas, por ejemplo, y de pronto, se encalla. se encalla mentalmente pues se ve invadido por las dudas: es ella o es el? pero también se encalla pur los pelos, pero no "por los pelos" como la fras hecha, como diciendo "casi casi", no, qué va! se encalla por los pelos como un buque embarranza en una escollera por el fuerte oleaje, que, sorprendentemente le ha llevado hacia las olas, alejnadolo de su plácida navegación previsible en alta mar. así, se encallan sus manos en mis piernas. Solo de imagianr "eso" he podido morir, asi que... ¿quiéns e atreve a decir que los pelos de las piernas no son un grave problema? pueden dar un vuelco a tu vida, o mejor dicho: impedir que ese vuelco o revolcón, más familiarmente dicho, se convierta en algo memorable.
en fin, pelos o no pelos... ésa es la cuestión que debería haber escrito Shakespeare, en voz de su personaje dubitativo frente a su escritorio, calavera en mano...