LA CITA DE JULIETA - soadelf(soria)

Julieta preparaba su cuerpo con ternura  y dedicación para afrontar su primera cita con el joven de ojos verdes que había sucumbido a su mirada dos semanas antes en la discoteca Partí de Gandía. Fue un encontronazo tonto el que tuvo, pues Jorge que así se llama el joven había derramado la copa de Julieta con violencia encendía. Parecía haber visto un demonio por la velocidad  que llevaban sus movimientos; sus piernas depiladas con esmero dibujaban un mapa ilustrado por culpa de unas venas estresadas, sus brazos se movían desacompasados de un lado hacia otro, su torso que lucía brillante por culpa de la luz mágica del local supuraba un sudor enfermizo, y su mirada conducía temor y desastre. Julieta no se lo tuvo en cuenta al joven y le ayudo a ponerse en pie mientras acariciaba los brazos de Jorge con el fin de darle el calor que necesitaba.
-¿Estas bien?, ¿te has cortado?, ¿te has manchado?- Dijo Jorge con cierta preocupación dibujada en su rostro.
-No, no ha sido nada… ¡no te preocupes! Estas cosas pasan en las mejores discotecas y yo vengo preparada con ropa de repuesto en el bolso- dijo Julieta con una sonrisa dibujada en sus labios carnosos.
-De acuerdo. Pero me encantaría invitarte a una copa con el fin de arreglar este destrozo-Dijo Jorge mientras desviaba su mirada hacia la barra principal de la discoteca- ¿Qué quieres tomar?
-Pues ahora que lo dices me gustaría tomarme un pacharán con el fin de endulzar este momento-Dijo Julieta mientras sacaba su lengua entre las comisuras de sus labios con cierto movimiento embriagador.
-Tus deseos son órdenes. ¿Por cierto cómo te llamas? Me gustaría tener tu mente en mi memoria- Dijo Jorge.
-Me llamo Julieta. ¿Y tu cómo te llamas? Yo tampoco quiero olvidar tu nombre- Dijo Julieta con carisma.
-Encantado Julieta. Mi nombre es Jorge- Dijo el joven mientras le daba dos besos a la joven en la mejilla formalizando el encuentro.
Cuando Jorge llego con la copa decidieron salir a tomarla a la terraza de la discoteca, porque el aire cerrado ahogaba a ambos jóvenes. No sabían cómo entablar la conversación y tuvo que ser Julieta la que preguntara por la situación que habían tenido antes, y más concretamente por el estado de ánimo de la joven.
-¿Qué te ha ocurrido ahí dentro? Siento hacerte esta pregunta, pero te he visto tan angustiado que no he podido por más que preguntártelo. Si te molesta la pregunta no hace falta que me contestes lo entenderé perfectamente- Dijo Julieta con cierto brillo en sus ojos.
-Pues lo cierto es que…Bueno que he…he  pillado a mi pareja con mi mejor amigo- Dijo Jorge mientras cerraba los puños con fuerza, quizás pensando en darle un guantazo al imbécil de  su amigo.
-Vaya lo siento mucho-Es lo único que pudo decir Julieta sin atragantarse.
El tiempo paso de a poco  y Jorge y Julieta que se habían intercambiado los teléfonos aquel día nefasto  decidieron dar un paso más y quedaron para tomar unas copas por el centro de la ciudad dos semanas después. Julieta estaba muy angustiada porque tenía que depilarse esas piernas que pinchaban cual cactus en el desierto y era la primera vez que iba a usar cera fría en sus delicadas piernas. Antes de convertir sus piernas en un espectáculo decidió llamar a su amiga Susana que tenía más experiencia en esa índole, pues era la mujer más suave del mundo en cuanto a  piernas. Susana que era insensible al dolor de la depilación decidió ser ella quien le quitara la virginidad a las piernas de su amiga; Cogió las tiras de cera entre sus manos acariciándolas y frotándolas delicadamente  con el fin de que  no quedaran grumos inservibles en las tiras y fueran prácticamente uniformes, seguidamente separo las tiras y primero la dejo caer sobre la pierna izquierda de Julieta para seguidamente hacerlo con la derecha. Una vez en la primera pierna  presiono la tira hacia la piel  con el fin de no dejar ni un pelo, y sin darle tiempo a decir una palabra a su amiga tiro como un huracán desbastador. Julieta grito de dolor y le dio un pellizco a su amiga en la pierna.
-Auuuuu- Dijo Susana tras el pellizco desagradable de su amiga-¿No querías depilarte? Pues este es la única forma de que el pelo salga mas retardado y tus piernas estén más suaves durante más tiempo, sin embargo si usas las cremas y las cuchillas te duran dos días y el pelo sale más fuerte.
-Perdón por el pellico pero no lo he podido evitar. Las mujeres somos masocas en estas cuestiones de belleza, aunque recuerdo que Jorge tenía las piernas suaves cual culo de un bebe. Quizás el también use este método destructivo-Dijo pensativa y enamoradiza Julieta.
-Ya veo que te ha dado mucho con ese joven. A ver si tienes suerte y de una vez te nos casas, que eres la única del grupo que despunta en estos menesteres-Dijo Susana mientras tiraba  en esta ocasión de la pierna derecha.
-joderrrrrrrrrrrrrrr como duele- Volvió a decir Julieta mientras se frotaba las piernas con el fin de agudizar aquel dolor insoportable.- creo que la próxima vez voy a optar por la depilación definitiva y así me ahorro este infierno.
-Pues no estaría mal, yo conozco a varias personas que se han hecho la depilación definitiva y están encantadas pues no tienen que perder el tiempo en quitarse estos pelos molestos. Lo malo de esta cuestión es que es algo caro y ahora con el niño en camino no puedo permitirme esos lujos. En los pañales y en las papillas se me ira toda la inversión- Dijo Susana con cierto estrés.
-Yo cuento con algunos ahorrillos y creo que los voy a invertir en la depilación definitiva,  pues no me apetece tener que torturarme de esta forma cada mes- Dijo Julieta divagando para su interior.
Tras haber terminado con aquel calvario, Susana, le ofreció una crema a su amiga para la post-depilación con el fin de que la piel dolorida se refrescara y no le salieran granitos de esos que pican mil demonios. Ese fue el único momento placentero de la depilación. Cuando miro su reloj de muñeca quedo horrorizada pues las manillas habían dado un salto mortal y no le quedaba mucho tiempo para ñoñerías, asique de un salto se introdujo en la bañera y se dio una buena ducha con la que su cuerpo descanso de inmediato. Tras la ducha corrió a maquillarse con el fin de dar algo de color a su rostro y por último se vistió un vestido rojo de palabra de honor que le había regalado su madre y que se estaba muriendo de risa en el armario, pues no era de llevar aquellos vestidos tan escotados y también se digno a estrenar unos zapatos de esos de chúpame la punta en color crema que había comprado la temporada pasada. Y como aun se sentía desnuda se puso un collar de perlas doble y disimulo el escote que le mortificaba con cierto encanto y lujo. Así termino el primer paso antes de la cita. El segundo paso de la cita quizás deba guardarlo bajo secreto de sumario porque Julieta que resulta ser mi hermana me ha dado órdenes de no contar nada de su locura romántica con Jorge, el encantador de mujeres.

 
         
    Volver al listado  
 


Bases del concurso
  | | | | |