“La curiosidad mato al Gato” (REENVIADO) - (valencia)

 Era una tarde de verano, el calor era abrumador que desolaba las calles. Carlos se encontraba en la sala de su apartamento, sentado en el sofá con su cuerpo a medio vestir y en su cara se veía la expresión de aburrimiento que podía opacar cualquier momento de diversión. El aburrimiento lo mataba y peor aun que viendo la televisión no encontraba algo que le cambiara el ánimo. Pero al cabo de unos minutos, escucha que tocan el timbre y esa expresión cambia repentinamente. Sorprendido se pregunta quien podía ser, así que se acerca a la puerta y la abre con cierta lentitud. Al darse cuenta de la persona que estaba detrás de ella, disimuló acertadamente su asombro con un gesto de seriedad. Aquella persona era una mujer mayor de tez morena con rasgos toscos y cara de pocos amigos, a su vez Carlos la analizaba disimuladamente para no causar el enojo de aquella mujer. Pero en su cabeza el asombro no cesaba y peor aun, cuando le observaba ese cuerpo corpulento –con definición en sus brazos- y la inexistencia de separación entre sus senos y su abdomen que parecía formar uno solo.
 
 “Si es Doña Teresita, la dejas pasar”, grita la madre de Carlos que se encontraba en su habitación. “Doña Teresita?, pero si esta mujer podría vencer a cinco hombres de un solo golpe”, piensa Carlos.
 
 “Esa soy yo!”, responde la mujer, “ soy la depiladora y masajista de la señora Carmen. Ella y tu madre me han citado hoy”.
 
 Carlos algo temeroso la deja entrar, y al mismo tiempo su madre se encontraba de salida. “Me voy a la tintorería a recoger mi vestido”, dice la madre de Carlos; “No se preocupe doña que cuando este de regreso todo estará listo para su sesión”, le dice Doña Teresita.
 
  Esa misma noche Carlos y su madre debían asistir a la boda  de un familiar, y a la cual, Carmen la amiga de la madre de Carlos –que por cierto poseía gran belleza- también fue invitada. Por otro lado, Carlos tenia la obligación de asistir con su novia, ya que cuando se entero no quería que él vaya solo porque por sus celos enfermizos pensaba que en alguna tentación podía caer Carlos. Él por su parte, tenia esa ilusión de asistir solo –ya que a él le gusta tomar mucho y conocer nuevas chicas- para no tener que soportar el control por parte de ella que le ponía limites a su diversión. Sin otra opción, iba a ir con ella.
 
  Doña Teresita se encontraba en la cocina preparando la cera y los utensilios que iba a usar para la sesión. Esa cera desprendía un olor agradable como si estuvieran preparando algún tipo de dulce, y que Carlos podía oler desde la sala donde se había vuelto a sentar. Sentado y pensativo, Carlos sabia que tenia una gran oportunidad de ver a la amiga de su madre en ropa interior –algo que había deseado desde hace mucho- mientras la depilaban o le hacían unos masajes. Asi que espera hasta que Doña Teresita tenga todo preparado.
 
  Una vez todo listo, Doña teresita y Carmen entran al cuarto de baño de la habitación de la madre de Carlos, ya que era tan grande que hasta tenia una sección con camilla especial para masajes. Carlos con pasos silenciosos entra a la habitación, acercándose a la puerta de baño que estaba a medio cerrar y utilizando el reflejo del espejo empezó a observarlas.
 
Un escultural cuerpo se impone ante sus ojos, Carlos no esperaba ver tal belleza, un cuerpo contorneado perfectamente y una cara angelical hacían que los latidos del corazón sonaran intensamente. Carmen, sin darse cuenta que era observada, se echa sobre la camilla semidesnuda, y Doña Teresita le empieza a aplicar un polvo blanco sobre sus piernas que al parecer era talco. Después le aplica la cera que se mantenía caliente en una cacerola, y que con una espátula se la deslizaba lentamente de arriba hacia abajo. Carlos que en silencio seguía observando, se daba cuenta que cuando le hacían eso a Carmen sentía un pequeño dolor por lo caliente de la cera, pero que a su vez le veía la expresión de placer que sentía como si alguien la estuviera acariciando. Todo esto hacía que Carlos se excitara y viera con mayor detenimiento lo que sucedía, empezaba a sudar y su respiración se hacia mas seguida como si hubiera hecho algún tipo de actividad física. Observándolas, escucha de la voz gruesa de Doña Teresita decir: “cuando no hay vellos en el cuerpo, la sensación es mayor”, con una sonrisa burlona en la cara. “Sí, tienes razón.”, respondía Carmen con tono de placer. En ese instante a Carlos se le perdió la mirada y pensó en la posibilidad de que si después de la boda se iria con su novia a un sitio mas privado para hacer el amor con su ella, podría experimentar aquellas sensaciones de la que hablaban estas mujeres. Se puso a observar todo su cuerpo lleno de pelos como si fuera un hombre lobo. Estando distraído, Doña teresita se da cuenta de que el muchacho estaba mirándolas pero sin decir nada sigue con su trabajo. De repente se escucha que abren la puerta de la entrada, Carlos se da cuenta que su madre había regresado, pero como no podía salir de la habitación para que no lo capturen espiando, se esconde bajo la cama y espera que todas estén en el baño.
 
 Pasado el rato, Carlos había escapado hacia su habitación y Doña Teresita había terminado con ambas mujeres, y estas se alistaban para irse a la sesión de peluquería, la madre de Carlos le dice a Doña Teresita que podía quedarse hasta que arreglara sus cosas. Carlos desde su habitación escucha lo que dice su madre, y no tuvo mejor idea que pedirle a aquella señora que lo depilara.
 
 Carlos no podía parar de pensar en lo grandioso que podía pasar la noche después de la boda, asi que se acerca donde Doña Teresita y le pide ese favor. Con una sonrisa burlona la mujer le responde que sí. Otra vez se prepara todo y Carlos en ropa interior se echa sobre la camilla.
 
 “Tienes que quitarte todo”, le dice la mujer; “todo?” dice Carlos. “Sí, es la única forma que puedo trabajar bien” responde la mujer con aquella sonrisa.
 
Sorprendido y avergonzado, Carlos se quita la ropa interior y aquella mujer empieza con su trabajo. Una vez que la cera ya esta aplicada, empieza a poner sobre aquello unas cintas de telas, y Carlos con asombro porque era algo que no había visto le pregunta: “Para que es eso?”.
 
 “Para retirar mejor la cera” responde la mujer con una pequeña risa macabra, sabiendo lo que iba a suceder.
 
La peor parte se inicia, se retira la primera cinta. “Aghh!”, es el grito de dolor de Carlos. “Ya niño, que no es para tanto”, le dice la mujer que seguía con esa risa maléfica. Cada cinta que se arrancaba hacia que los gritos de Carlos sean cada vez más escandalosos, y Doña Teresita sin compasión alguna los retiraba de tal forma para que sean más dolorosos. Astutamente, la mujer había aplicado cera en diferentes partes del cuerpo para que no hubiera opción de parar el proceso. El pobre muchacho seguía gritando por ese dolor insoportable y casi llorando le suplicaba que parara con la depilación. La mujer no lo escuchaba.
 
Cuando termina todo, Carlos se sentía agotado y aunque tenía ganas de gritarle a esa mujer por el dolor que le hizo pasar, no lo hizo porque le tenía miedo. Carlos logra pararse y se expone frente al espejo, viendo su cuerpo desnudo se da cuenta que ya no tenia ningún pelo pero que había quedado rojizo por la irritación.
 
 “Y ahora como voy a asistir a la Boda?”, pregunta Carlos, “me duele todo”, se queja. “Eso es para que sepas que la curiosidad mató al gato, nunca se le debe irrespetar la privacidad de una dama” le dice Doña Teresita con tal seriedad que asustaba a cualquiera.
 
 Carlos entendió el mensaje. Se dio cuenta de que la mujer lo vio espiándolas y que esa era su venganza. Sin decir palabra alguna de la vergüenza, se retira a su habitación. Se expone otra vez al espejo y se pregunta: “como voy a asistir así a la boda?”, mira hacia sus genitales y piensa en voz alta: “esta noche no habrá diversión, será para la próxima”.

 
         
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Bases del concurso
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