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Mi amiga la peluda - yo(mã¡laga)
Llegó un día en el que mi amiga tenía tantos pelos en las piernas que los pisaba al andar. Ella chillaba, se desgañitaba, lloraba y se resistía al oír hablar de algún método de depilación. Yo no podía permitir que fuera a la piscina con esos pelos, me daba tanto verguenza propia como ajena, por ello tomé una decisión: le haría la cera, quisiera o no. Vino a mi casa y la encerré en el baño: lo tenía todo preparado. Preguntaba sin cesar lo que ocurría y yo le decía: vamos a quitarte un peso de encima... nunca mejor dicho. como dijo un sabio griego llamado Plantón: pelillos a la mar. Cogí, la senté en el vater, le puse las piernas en una silla y le coloqué las bandas de cera en la extremidad, y sin dudarlo un instante, tiré hacia el lado opuesto del nacimiento del pelo. Y mi amiga chilló como un cerdo. Con los pelos que dejó tuve para hacerle un abrigo a cada persona del pueblo.
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