Desde que, años ha, me viese obligada a abandonar la crema Andina, en pos de métodos más expeditivos,y más dolorosos, de "camuflaje del vello", he pasado por las manos de un sinfín de depiladoras o esteticienes, que han dejado en mi (en mis piernas, particularmente) una huella indeleble. Con ese afán sistematizador que nos caracteriza a los abogados y a los tarados, he decidido clasificar los distintos modelos de depiladora que podéis encontrar en vuestro caminar aquellos que tenéis que pasar (o así lo decidís) por el indigno suplicio de mostrar vuestra vergonzosa pelambrera corporal a una completa desconocida.
La depiladora regañona: Este estereotipo se da también en otros colectivos, como el de las dependientas en una tienda de cosméticos. A decir verdad, lo de la tienda de cosméticos suele ser peor. No sé si alguna de vosotras ha caído alguna vez en la trampa mortal de esas promociones tipo "te maquillamos gratis". Aparentemente son inofensivas, e incluso pueden parecer un chollo. Nada más lejos de la realidad. La tía que te maquilla minará tu autoestima, con frases retorcidas y malintencionadas, siempre haciendo gala de una educación exquisita y utilizando expresiones como "mi niña" o "cariño" para camuflar sus malévolas intenciones, hasta que termines comprándote esa crema hidratante de 50 € para "esa piel tan seca que tienes, mi niña", esa exfoliante para "quitarte todos esos puntos negros que tienes en la nariz, corazón", and so on.
La depiladora regañona es menos sardónica, menos sutil y más agresiva:
-¿Te has depilado con cuchilla?!
-Ummm, eh...mmm
-¿Te has atrevido a pasarte la cuchilla???!!!!!!!!
- Es que...tenía prisa..; y no pude coger hora...
- Claro, pues yo así no me responsabilizo, eh???!!! te va a doler muchísimo, ya verás... Es que, ¿a quién demonios se le ocurre pasarse la cuchilla??!! ¿ves? se te han quedado pelitos (eso sí, el uso de diminutivos es una constante) enquistados, y no va a haber forma de sacarlos. Te va a quedar fatal. Ya, con los pelitos esos subcutáneos de por vida... Nunca tendrás las piernas como Paulina Rubio...
La depiladora ajena al dolor humano: Esta tía está tan acostumbrada a los alaridos de dolor que, para ella, arrancarte la piel con las tiras de cera es un pequeño precio que tienes que pagar por poder ir a la playa con la tranquilidad del deber cumplido. Ni pestañea, ni se inmuta. Esta podrida por dentro. Su corazón es un témpano de hielo.
La depiladora concienzuda: La depiladora concienzuda es una gran profesional. Armada con unas pinzas de cabeza afilada, se lanza a la caza de cualquier pelo rebelde que se le haya resistido a la cera. No deja atrás ninguno. No hace prisioneros. Es una virtuosa de las tiras de cera. Y te obligará a adoptar posturas que ni en el Kamasutra, con tal de que el trabajo sea perfecto. A veces sugieren apurar más aquí o allá, deseosas de que puedas lucir un estupendo mini-bikini brasileño. Mi opinión es que su ilusión frustrada es dedicarse profesional y únicamente a la depilación de genitales. Pero parece ser que no hay demanda suficiente en el mercado para absorberlas a todas.
La depiladora pasota: Absolutamente opuesta a la anterior. Esta tía pasa de todo. Y de ti y de tus pelos con más razón. Este modelo de persona humana lo encontraréis prácticamente en todas las situaciones y momentos de vuestra vida. Siempre resulta odioso, pero en su versión de compañero de trabajo es insoportable: Si él o ella pasa de todo y tú, desgraciadamente, no, tú terminarás haciendo su trabajo, al igual que terminarás retocándote con unas pinzas las piernas. Enmarronador o, como alguien me dijo el otro día "Brown Dispatcher"
La depiladora bocazas:
-Hola...venía a depilarme...
-Las cejas, ¿no?
-(Silencio) Ummm, no...las piernas... ( No. No quiero llevar las cejas como la tía de Pérdidos, ¿tan dificil resulta de entender???)