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El vello de la bestia - David(s.c. tfe.)
Damas y caballeros, sin más dilación paso a dar la palabra al afamado Dr. Cabello Crespo, que ha tenido la amabilidad de asistir a este ciclo de conferencias en el que disertará sobre un tema tan apasionante como controvertido: "el tratamiento capilar en pacientes con síndrome transfásico lunar". Cuando guste, doctor.
(Aplausos)
Gracias, gracias. Ante todo, debo disculparme por el retraso, bien puedo decir que he llegado aquí "por los pelos".
(Risas)
A continuación les hablaré del trabajo que me ha tenido ocupado durante los últimos veinte años de investigación y actividad clínica.
En la cultura popular se ha conservado tan arraigada la figura del sanguinario hombre lobo que, por mucho que hayan avanzado las terapias conductuales y la farmacopea aplicada al control de la impulsividad, un licántropo nunca podrá rehabilitarse completamente y ser aceptado nuevamente en sociedad a menos que se le practique un minucioso y completo procedimiento depilatorio. La desconfianza general es tan persistente que, de nada sirve decir "no muerde", si el sujeto está cubierto de pelo de pies a cabeza.
Pese a todo, muchos especialistas se resisten a aceptar este hecho, dando por concluido el tratamiento de forma prematura, con el resultado de un nuevo ingreso del paciente en estado prácticamente irreversible, unas veces, por su estado nervioso y otras, por los impactos de balas de plata.
La fáse tópica del tratamiento, denominada clínicamente "remoción pilosa extensiva", no debe iniciarse en tanto no se haya completado la fase del tratamiento psicológico. Existen casos documentados de pacientes que describían alteraciones emocionales provocadas por el sentimiento de permanecer dentro de un cuerpo que afirmaban no les correspondía. El licántropo debe sentirse dentro de la piel de un lobo hasta que él mismo rechace su apariencia. Ésta es la señal que indica al especialista que la terapia psicológica ha alcanzado el éxito y es entonces cuando debe comenzar la fase depilatoria.
En ciertos casos, un tratamiento hormonal no continuado puede ayudar en la fase inicial, aunque no es aconsejable en pacientes con problemas de identidad de género e incluso de número.
No deseo obviar la pregunta clave, la cuestión que siempre se plantea cuando se trata este asunto: ¿Es lícito que la ciencia médica intente modificar las inclinaciones naturales de un ser humano? ¿Mediante la aplicación de estas terapias, se está criminalizando al licántropo en lugar de educar a la sociedad en su aceptación? Por responsabilidad, mi posición no puede ser ambigua, por ello sostengo que todo paciente que se somete a este tratamiento debe hacerlo por propia iniciativa y de forma absolutamente voluntaria. Atrás, en la noche de los tiempos, quedaron las batidas por el bosque y la cacería del hombre, por muy lobo que se le considere.
La desconfianza generada en torno a estas investigaciones se desató por la implicación de determinados colegas en la actividad de ciertos campos de detención promovidos por algunos Estados poco respetuosos con los Derechos Humanos, llegando a causar gran conmoción y vergüenza en la comunidad científica. Debe quedar meridianamente claro que toda persona que entra en mi consulta médica no es para mí un enfermo, sino un paciente, sin importar que de él apenas se puedan obtener más que espumarajos y gruñidos.
Como clave del procedimiento depilatorio se ha consignado la gradualidad, característica ésta consistente en el sometimiento del paciente a sesiones semanales de desespesamiento de la masa pilosa en extensión, lográndose con ello que progrese la pérdida de volumen a un ritmo acorde con la adaptación psicológica del paciente. Estas sesiones suelen ser largas y penosas, por lo que es aconsejable acompañarlas de una sedación suave. Vigilancia extrema debe observarse hacia el calendario: ninguna sesión deberá coincidir con la fase de luna llena o, como denominan jocosamente mis colegas, "esos días del mes".
Otro de los requisitos que se deben respetar es la pulcritud de la sala y el instrumental, así como de la indumentaria del personal, en particular en lo que se refiere a los olores, pues estos pacientes son muy sensibles y pueden reaccionar con aspereza sobre todo hacia ciertos aromas especialmente contraindicados. Es por este motivo y por ningún otro, pese a las quejas argumentadas por algunos colectivos feministas, por el que en nuestra selección del personal rechazamos taxativamente a jóvenes doncellas.
Es un hecho constatable que las mismas terminaciones nerviosas encargadas de transmitir dolor, trasladan igualmente al cerebro sensaciones placenteras. Dolor y placer se encuentran intrínsecamente unidos en los entresijos del sistema nervioso y especialmente en aquellas terminaciones nerviosas conectadas al folículo piloso, que son responsables de estas sensaciones encontradas y a las que el profesional debe permanecer atento, para cortar de raíz cualquier tipo de excitación, evitando en lo posible que el paciente termine, si se me permite decirlo, restregándose convulsivamente contra la pierna del terapeuta, circunstancia ésta que justifica totalmente el uso correctivo de una picana eléctrica.
Concluido el procedimiento, el paciente ya se halla dispuesto para reincorporarse a su vida normal, pero sin olvidar que una piel lisa y suave no le convierte de por sí en algo diferente de lo que fue, eso sólo lo puede lograr con autocontrol y evitando situaciones de riesgo tales como la proximidad a un pentáculo, los paseos a la luz de la luna o la manipulación de carne cruda.
Como colofón y para llevar la esperanza a los pacientes afectados de este síndrome, voy a referirles un caso de éxito. Les hablaré de un paciente curado desde hace ya veinte años y que se encuentra hoy aquí presente. Quiero que le conozcan. Esa persona soy yo...
...por favor, regresen a sus asientos, estoy a punto de concluir.
Como les iba diciendo, hace veinte años apenas nadie se interesaba por este síndrome, que ni tan siquiera había sido reconocido por la OMS. Afortunadamente se cruzó en mi camino el Hospital de San Francisco de Asís, aquel cuyo lema ha perdurado hasta nuestros días: "Hermano lobo, hermano sol, hermana luna". En esta institución acogían incluso a los casos más graves, a aquellos que, como yo, ya habían probado la carne humana...
...por favor, señores, no se impacienten, afuera les está esperando un refrigerio y sé que deben estar tan hambrientos como yo, pero si tienen un poco de paciencia, podremos ir todos juntos y dar unos bocados...
...pero ¿qué ocurre? Por favor, no se agolpen en la salida. No se agiten de esa manera, que parecen ustedes un rebaño de corderitos asustados...
(...)
... y continuando con la información local, un extraño suceso tuvo lugar la pasada noche en el auditorio de la Casa Consistorial, donde un distinguido científico, el Dr. Cabello Crespo, resultó abatido en un tiroteo, quedando, según el relato policial, literalmente acribillado a balazos. A pesar del gran número de personas presentes en el momento del suceso, ningún testigo ha podido ofrecer un testimonio coherente de lo ocurrido. La Policía prosigue sus investigaciones.
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