Todavía me río, cuando recuerdo mis últimas vacaciones con Espe. Llevábamos 3 meses planeando nuestro viaje a Croacia, lo que quiere decir, 3 meses de duro invierno esperando a ir a la playa.
Cuando llegamos al hotel hablé con un recepcionista que se parecía a “el fary” pero más joven y un poco más guapo. Siempre me tocaba hablar a mí porque Espe no sabía ni palabra de inglés. Eran las 7 de la tarde, y era pronto para ir a cenar pero yo tenía pensado bajar a la playa a dar un paseo antes de cenar. Espe, que siempre deja todo para el último momento, parece ser que en tres meses no había tenido tiempo para depilarse las piernas, ni las ingles, y lo peor, no había tenido tiempo de comprar crema para depilarse. La verdad, siempre ha sido un poco gorrona. Le dije que en mi neceser tenia crema para depilarse, y que mientras lo hacia me iba a curiosear un rato por el hotel.
Estaba viendo la piscina cuando “El Fary” apareció y me dijo que mi amiga tenía un problema y que quería ir a un hospital. “Vale”, pensé, “¿dónde me he perdido? creía que se iba a depilar con crema, no con cuchilla”. “Fary” me llevó corriendo a la habitación y cuando entré allí estaba Espe, histérica por cierto, gritándome: “¿¡QUE MIERDA DE CREMA ME HAS DEJADO!? ¡¡MIRA COMO TENGO LAS PIERNAS!! ¡¡Y NO TE VOY A DECIR NADA DE LAS INGLES!!”. A todo esto, yo ya estaba riéndome a carcajadas y ella cada vez más enfadada: “¡¡MENOS MAL QUE SOLO ME LA HE DEJADO 3 MINUTOS Y NO 10 COMO SUELO DEJÁRMELA!! Y ENCIMA NO ME HA QUITADO NI UN PELO!”. Claro, que yo no podía parar de reírme.
“¿Cómo te va a quitar los pelos? Que yo sepa la pasta de dientes no depila”, le dije a Espe: “Creo que deberías de aprender un poco de inglés”. Antes de ir a Croacia había estado en Londres unos días, y allí me compré algunas cosillas, lo típico: crema de depilar, desodorante, unas gomas para sujetarme el pelo y …..pasta de dientes.