Tras descartar un centro que ofrecía precios más bajos pero que banalizaba alegremente el tratamiento de depilación láser al que decido someterme, acudo a Corporación Capilar y realizo una entrevista de valoración y presupuesto. Los precios ya me los he mirado en la página web y la tecnología de depilación laser, por mis estudios, ya me imagino como va, en cuanto a las cuestiones prácticas, vengo con los deberes hechos y ya he ojeado los diversos blogs para ir prevenido. Vengo dispuesto a dejarme guiar por la intuición y el sentido común, y a detectar cualquier indicio de… timo!
Como nos pasa a todos, a unos más y otros menos, cuando me fijo en alguien por primera vez, suele recordarme a alguien conocido anteriormente. Así y sin llegar a ser ella, evidentemente, reconozco en la profesional que me atiende a una vieja amiga de estudios que nos ayudó a cruzar el ‘puente de los burros’ en la carrera a unos cuantos. Parece que la historia se repite, me digo, pero finalmente no me ha ido tan mal, en cualquier caso es mi destino y el de nadie más. En mi caso al menos, la estética es una prolongación de la salud y con ella no se juega. Así que ¡Aquí me depilo yo!
La primera sesión.
Uf! Me recuerda mi amiga Lourdes, la generala! Es que al tener un abuelo militar, gastaba una férrea disciplina y gustaba de los hombres grandes. Aún recuerdo cuando nos metimos en la cocina a hacer croquetas sin apenas leche, las de harina frita, las buenas, me ordenaba que removiera la masa como si fuera una sesión sadomaso! Bueno, esas son buenas tías, total para sacar el vello cabrón a un viejo cabrón como yo a golpes de espada laser hay que ser un poca dura. Sí, sí, mírala! Igualita que ella pero con 15 años menos! Pequeña pero matona… y qué hace el aire acondicionado en marcha en el mes de febrero??? ‘’sino la máquina se para’’ me dice ella mientras mete una bolsa en la máquina (me imagino que será hielo) ‘’quieres taparte con una toalla?’’, le digo que no hace falta – con los nervios se me olvida que sí hace falta, siempre hace falta y más si a uno le cuesta recuperarse de los virus de invierno esos…
Me dispone en la banqueta, delimita unas zonas con lápiz blanco y ¡Tac! Primer disparo! Vaya! Sorpresa! La cosa no es tan indolora como creía, me mira desafiante ‘‘seguimos?’’, ’’Clar-clarooo!’’ Y sigue, tal cual una ametralladora mientras en la atmosfera fría empieza a flotar el olor a cuerno quemado. En ese momento, e incluso antes de llegar a la zona genital, la que me atiende y yo ya hemos cruzado la parte más dura de nuestro encuentro: la primera vez, en que uno deja atrás lo que se pensaba y lo que le han dicho y experimenta lo que de verdad es. Ni ella ni yo somos tontos y sabemos que la erradicación del vello en mujeres y hombres es vieja como la antigüedad, con lo que ella con su ‘pistola laser’ y yo con mis complejos metidos en alguna zona de mi cuerpo y mi satisfacción por alguna otra, los dos encerrados en la habitación refrigerada, no formamos más que una vieja escena puesta al día.
La segunda sesión.
A ver, a ver, quién me depilará hoy? Será la misma chica? La he visto que trasladaba una pesada máquina al entrar… Ah, no! Mi ex vecina! Bueno una señorita que me la recuerda, claro, ella era contable. Efectivamente, más tranquila, más madura, no me pide que hable como la primera, pero me infunde tanta confianza que me pongo a hablar. La sesión se hace más llevadera que la primera vez, más corta al menos, y eso que hoy hacemos un parte más, una parte en la que solo quiero debilitar un poco el vello ese desagradable que sale fuera de lugar, por lo que solo haré un par de sesiones en ella. Ah! y tomo cuidado de cubrirme con una toalla que le pido…
Pero al igual que la ex vecina se fue dejándome manchas de humedad en la pared, luego compruebo que el resultado quedó mejor la primera vez: a las dos semanas veo que el vello, en algunas zonas, cae dejando pequeñas clapas, nada grave, me las afeito con la maquinilla bajo la ducha, total, con ocho sesiones, ya se igualaran.
La tercera sesión.
Wenoooo! para esa habrá que dejar pasar el verano, no? Amigos?
Feliz verano a tod@s!