Y me anote en un curso para aprender depilación...si! Quería dedicarme a facilitarles la vida a las mujeres en especial y a mí!
Pensé que seria productivo ya que una gasta y gasta yendo al centro de estética y esta opción además de darme una entrada económica me iba a permitir depilarme yo misma y saber los secretos para que no exista el dolor... ¡que equivocación!
Hay que nacer para ser depiladota, hay que tener valor para tirar a contra pelo y tirar bien fuerte...ahhh...mi pobre novio era mi modelo, ya que nadie se animaba a serlo.
Lo primero y lo ultimo que le depile fue el pecho...el grito mas bajo creo que supero a cualquier tenor de cualquier opera, gaste mas en crema para las ampollas que le salieron que en el curso.
Al final, el curso ni lo termine ya que me di cuenta que no tengo ni la fuerza, ni el valor para tirar de la cinta mágica que nos hace ver que no somos un hombre lobo...
Hoy en día mi experiencia me mostró que Valeria, mi depiladora, es y será mi hada madrina.