RELACIÓN ENTRE MELANOMA Y LA DEPILACIÓN LÁSER

RELACIÓN ENTRE MELANOMA Y LA DEPILACIÓN LÁSER
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Aunque el melanoma no es el cáncer de piel más frecuente, es una patología que aparece muchas veces entre las dudas que una persona puede tener cuando se plantea someterse a un tratamiento de depilación láser.

Hay que decir que el melanoma es un tumor de las células que produce el pigmento que hace que nos pongamos morenos y nos bronceemos. Lo más típico es un lunar que empieza a comportarse de forma extraña, alterando lo que los dermatólogos llaman el ABCD (Área, Borde, Color, Diámetro). En general se presenta en casi todo el mundo, en especial en personas de piel blanca (curiosamente, siendo Australia el primer país en este tipo de tumores – debido al tipo de piel de su población blanca y a la desaparición de la capa de ozono en esa zona – es interesante notar que la población nativa de esa tierra, los aborígenes, es el único grupo de la raza humana que no tiene reportado un caso de melanoma). Dado su extensión rápida y sin signos, es muy importante la revisión dermatológica anual de todo aquel que tenga lunares expuestos.

Recientes investigaciones demuestran que este tumor tiene un gran componente genético y hereditario, esto quiere decir que es muy importante tanto la historia familiar como el componente de “programación” de nuestras células.  Apoyando este dato, es importante notar que el melanoma puede aparecer en zonas no expuestas al sol, como mucosas, planta del pié o retina. Por supuesto que también hay que tener en cuenta la posible malignización de las células por la luz solar, en especial por la radiaciones ultravioletas B (UVA-B). Es aquí donde es muy importante hacer la diferenciación entre la luz solar y el láser.  El sol, es una estrella que produce una radiación luminosa en toda su gama de frecuencias (infrarrojo, UVA, etc…), mientras que el láser sólo produce luz en una determinada frecuencia (755nm en caso de alejandrita, 805 si es diodo).

Es decir, este espectro de luz tiene tantas posibilidades de malignizar células como el escuchar una radio AM/FM (que no olvidemos, son también ondas radiadas).

Otra cosa es la propia acción del láser sobre lunares y demás entidades pigmentadas en la piel. No hay que olvidar la acción directa del láser sobre la melanina, es decir, la capacidad de absorción de la energía cuanto más oscuro sea el objetivo. Así, nuestro principal peligro con los lunares y el láser es la posibilidad de disparar a uno en pleno centro y debido a la absorción enorme de energía provocar una quemadura importante. Es por ello que en cabina es normal que se pinten los lunares con un lápiz blanco, para, digamos, “esconderlo” del láser.

Así, al producir una luz en una única dirección, con una única longitud de onda y que sabemos no produce malignización celular directa tenemos la seguridad casi absoluta de no poner en peligro la salud celular de nuestros pacientes.

Dr. Juan Ruiz Alconero
Médico de Corporación Capilar