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Depilación láser y problemas de piel
Jueves, 10 de junio de 2010
Determinadas enfermedades y dolencias pueden resultar un impedimento para hacerse la depilación láser. Con otro tipo de problemas de piel se puede realizar sin ningún riesgo o incluso resultar una ayuda. Veamos en qué casos hay que tener más cuidado y en cuáles puede ser beneficioso el tratamiento.
Mucho cuidado con la psoriasis
Una de las contraindicaciones para realizarse la depilación láser es la psoriasis activa, es decir, las placas. Sobre ellas,
jamás debe hacerse un tratamiento de fotodepilación. Si no está activa, y se padece de forma muy leve, es necesario consultar con un dermatólogo primero, o acudir a un centro médico de depilación, donde puedan asesorarnos de forma seria y responsable.
Una ayuda para la foliculitis
Muchas personas sufren foliculitis, o lo que es lo mismo, se le enquista el vello sin llegar a salir. Cuando esto ocurre de forma ocasional no es demasiado molesto, pero hay quien lo padece de forma habitual en gran parte de las zonas que se depila.
En este caso, el láser es la solución ideal. Al terminar con el pelo, se acaba también con el problema. Cada vello que no vuelve a salir es un alivio, una posibilidad menos de infección, un antiestético y molesto granito que no volverá a aparecer. Por eso,
cuando los exfoliantes y los guantes de crin ya no son suficientes, lo ideal es informarse en un centro médico para terminar con el problema de raíz.
Cuperosis y rosácea
La cuperosis consiste en la dilatación de los pequeños vasos sanguíneos llamados capilares, y se manifiesta con un enrojecimiento exagerado de las mejillas. Aunque algunos lo consideran otra dolencia diferente, la rosácea es otro tipo de cuperosis, pero que suele aparecer por la zona de la nariz y la boca, y que va acompañada de antiestéticos granitos.
Para solucionarlas, el láser es muy eficaz, pero
cuidado: no pensemos que podemos depilarnos el mentón y el labio superior, por ejemplo, y de paso terminar con nuestro problema de enrojecimiento. Cada tratamiento requiere un tipo de láser, una intensidad, unas sesiones y una forma de aplicarlo, por lo que no se puede aprovechar para matar dos pájaros de un tiro. El láser terminará con el vello o con la cuperosis, o puede que con las dos cosas, pero de forma independiente.
Fuente: Agencias y Medios Especializados.
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